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  • Creemos que como mujeres, tenemos mucho que aportar, pero para que esto sea posible hay que comenzar a “pelear” nuestra participación. Para ello habrá que salir a poblar con nuestras presencias, con nuestras palabras los espacios públicos. Habrá que visualizar la unidad que hay entre vida cotidiana y vida política. Habrá que seguir reflexionando sobre nuestras formas de participación, como hacerlas efectivas, como atrevernos a liberar el imaginario radical y comenzar así con tod@s la construcción de un proyecto emancipatorio que, estamos convencidas, no vendrá de cúpulas, ni de partidos, ni frentes, ni movimientos. Proyecto basado en una nueva jerarquización de valores; en otras formas de vínculos, donde se prioricen los afectos, la solidaridad y la autonomía, donde la vida comience a ser considerada desde los ámbitos donde acontece.

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    -lasdecidoras@gmail.com-

  • 2008, INTERVENCION EN PLAZA LIBERTAD

    23 Julio 2009 by lasdecidoras

    Aborto libre

    CONVOCAMOS A REPUDIAR A TODAS LAS INSTITUCIONES
    LAS IGLESIAS
    LA JUSTICIA
    EL PODER POLÍTICO

    QUE NOS CONDENAN A LAS MUJERES,
    AMPARADOS EN UNA LEY SOCIALMENTE ILEGÍTIMA

    Y aquí venimos a decir

    que vamos a desobedecer

    ¿y qué van a hacer?

    ¿nos van a quemar en las hogueras?

    ¿nos van a condenar al miedo, a la cárcel o a morir?

    ¿seguiremos siendo, entre todas las mujeres, las más pobres, las que suframos las consecuencias de este absurdo?

    -Fotos de Libertinus by Rebelarte-

    Aborto libre



    Aborto libre

    Aborto libre

    Aborto libre

    Aborto libre

    Aborto libre

    Aborto libre


    Aborto libre

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    Aborto libre


    Aborto libre

    Aborto libre

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    En la potencia de tu cuerpo…

    22 Julio 2009 by lasdecidoras

    En la potencia de tu cuerpo, la explicación de tu condena.

    A partir de la posibilidad biológica de concebir, se instaura un deber ser, un ideal basado en la función maternal. Entonces, cuando éstas son “llamadas” por la gracia divina a cumplir con esta misión, no pueden otra cosa que celebrar la esclavitud a sus propios cuerpos que les impone esta sociedad patriarcal, cristiana y cientificista. ¿Qué don más grande que una voluntad que nos trasciende y que por ello mismo nos niega?

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    De aquí que el aborto no sea una opción permitida para estas elegidas del cielo, ni para sus compañeros, y que cuando algun@ llegue a “matar” al fruto del vientre femenino (dudosamente bendito) sea considerada como loca o como homicida, y no como un/a sujet@ que tomó la decisión de no querer ser madre o no querer ser padre, y la llevó a cabo como pudo, como l@ dejaron.

    Pese a estos designios, muchas de nosotras no estamos dispuestas a permitir que nuestros cuerpos, a partir de las creencias biológico-religiosas de la sociedad patriarcal occidental, se conviertan en una herramienta más de dominación, ni para nosotras ni para quienes nos acompañen, y por ello estamos dispuestas a dar, junto a nuestros compañeros, la lucha necesaria para impedirlo.

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    Tejamos una red de resistencia y solidaridad, para que ninguna mujer muera por un aborto mal hecho, para garantizar mejores condiciones de salud, para resolver qué sexualidad y qué maternidad queremos.

    Porque estamos con la vida, empezamos a hacer!


    Nos piden que los acompañemos y seamos sus cómplices. Que apoyemos un sistema que basa su economía en la apropiación y destrucción de la naturaleza y en la explotación y el hambre de millones de seres humanos que son principalmente mujeres y niños; en la guerra donde son nuestros hijos los jóvenes que mueren sin saber por qué, y son nuestras mujeres hijas las que siguen siendo botín, violadas y muertas. Y nos siguen pidiendo complicidad, y exigiendo apoyo, pero cuando queremos resolver nosotras sobre nuestro cuerpo, ellos que predican sistemáticamente la muerte, nos hablan de la vida.

    No confiamos en la clase política que sostiene este sistema, mienten y lloran lágrimas de cocodrilo cuando hablan del aborto, nos quieren seducir con su discurso para obligarnos a aceptar sus reglas, el aborto es muerte por eso es ilegal. Pero son legales las guerras, el exterminio, la explotación que mata de hambre, la represión impune que tortura y desaparece.

    Basta de hipocresías!

    Somos nosotras las mujeres y dentro de nosotras las más pobres las que morimos por abortos mal hechos, las que sufrimos la angustia de ¿a dónde concurrir?, la inseguridad de sentirnos clandestinas.

    Es a nosotras a los que se les niega las garantías para resolver sobre nuestro cuerpo, nuestra sexualidad, nuestra maternidad. Es a nosotras a las que nos siguen seduciendo, agitando espejitos de colores: participación social y política, igualdad. Nadie nos representa, nadie nos ha consultado, empezaremos por reconocer que todas nos hemos enfrentado alguna vez a un aborto, que nuestras madres lo hicieron, que lo hacen nuestras hijas, que todas hemos tenido diferentes razones y todas han sido válidas. Empezaremos a reconocer que sólo desde nosotras podremos cambiar.

    No queremos dejarnos engañar por el doble discurso, por los proyectos y las promesas que mueren en los cajones.

    LD

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    Democracia y autonomía

    22 Julio 2009 by lasdecidoras

    Denunciamos la doble moral de la clase política y sus instituciones hipócritas, que implementan la política de lo posible y las restricciones para nosotr@s y la política permisiva para los ladrones de cuello blanco y los asesinos que se pasean libres y ufanos.

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    Esta historia de las “democracias” es una vieja historia. Es la historia del patriarcado que oprime, discrimina e invisibiliza a las mujeres. Es la historia de la dominación que engendra relaciones de opresión y violencia entre los sexos. Es la historia de la dominación que engendra la destrucción del planeta. Es la historia que hace cada día más pobres a los pobres y a las mujeres las más pobres entre los pobres.

    Porque esta democracia ha institucionalizado la marginalidad, esta democracia es una desgracia. Después de constatar una y otra vez que esta es una democracia tutelada y que nuestro futuro se nos va de las manos, las feministas autónomas decimos:

    -Que no aceptamos ni aceptaremos, esta institucionalidad intolerante, discriminatoria, injusta y antidemocrática.

    -Que no aceptamos ni aceptaremos esta institucionalidad que legitima el enriquecimiento de unos pocos y la miseria y el hambre para el resto.

    -Que no aceptamos ni aceptaremos esta institucionalidad que lograron con engaños y desde la cual ejercen sus cargos con soberbia arribista.

    -Que no aceptamos ni aceptaremos esta institucionalidad que legitima la impunidad.

    Políticamente una democracia autónoma requiere crear aquellas instituciones que permitan que los individuos ejerzan efectivamente su autonomía y participen realmente en el ejercicio explícito de la sociedad.

    Nosotras las Feministas Autónomas, junto a otros grupos sociales, creando espacios de libertad, aportamos a un cambio radical de la sociedad.

    Ante la globalización del capital, es preciso globalizar las respuestas, promoviendo una ética de la resistencia, de la interpelación y de la construcción de alternativas.

    Autonomía y liberación: una identidad liberadora.

    LD

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    Ciencia y desarrollo

    21 Julio 2009 by lasdecidoras

    Va extendiéndose una nueva con-ciencia que pone en tela de juicio el carácter sagrado de la ciencia y el desarrollo, y rebela que éstas no son categorías universales de progreso, sino proyectos propios del patriarcado occidental moderno.

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    Las categorías patriarcales que entienden destrucción como “produc-ión” y regeneración de la vida como “pasividad”, generaron una crisis de supervivencia. La pasividad, como supuesta categoría “natural” de la naturaleza y la mujer, niega la activi-dad de la naturaleza y de la vida. La fragmentación y la uniformidad como supuestas categorías del progreso y el desarrollo destruyen las fuerzas vivas que brotan de las relaciones que se establecen dentro de la “tela de la vida” y la diversidad de los elementos y modelos de dichas relaciones. El mal desarrollo conspira contra la igualdad en la diversidad, y superpone la categoría del hombre tecnológico occidental –construida ideológicamente- como una medida uniforme del valor de las clases, las culturas y los géneros.

    La estrechez de una ciencia enraizada en el patriarcado y en determinada clase social y cultura ha sido ocultada detrás de una pretensión de universalidad.

    La población de los países industrializados representa escasa-mente una cuarta parte de la población mundial; no obstante, consume más de tres cuartas partes de la producción mundial de mate-rias primas, energía y alimentos. Una alemana, por ejemplo, consume 17 veces más energía que una india. Una estadounidense consume 27 veces más energía que una china. En los países árabes los niños se alimentan con una décima parte de los componentes alimenticios vitales que en los EEUU se da para comer a los perros y gatos. Con el aumento de población en los países industrializados se requieren ocho veces más recursos que los que se necesitarían para los países del llamado Tercer Mundo con una tasa de crecimiento diez veces superior a la actual.

    El patriarcado como nuevo poder científico y tecnológico fue una necesidad política del incipiente capitalismo industrial. Mientras que por un lado la ideología de la ciencia aprobaba que se pusiese la naturaleza al desnudo, por el otro legalizaba la dependencia de la mujer y la autoridad del hombre.

    Ciencia y masculinidad se asociaron para dominar la naturaleza y la feminidad, y las ideologías de la ciencia y del género se fortalecieron mutuamente. La histérica caza de brujas que pretendía aniquilar a las mujeres como conocedoras y expertas fue contemporánea de dos siglos de revolución científica. Por un lado, somos los habitantes privilegiados de un planeta tal vez único en el universo, de una maravilla que no creamos y que estamos destruyendo alegremente. Por otro lado, es evidente que no podemos renunciar al saber sin renunciar a lo que hace de nosotros seres libres. Pero, como el poder, el saber no es inocente. Entonces, por lo menos hay que tratar de entender lo que estamos queriendo saber, y estar atentos a las posibles recaídas de ese saber.

    LD

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    Género y sexo: condenados modos de existencia

    21 Julio 2009 by lasdecidoras

    Una aproximación a pensar nuevos modos relacionales.

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    Apuntes iniciales

    Cuando vamos a pensar temas tales como la subjetividad u otros que atañen a lo humano, se nos plantea el desafío de realizar un abordaje diferente al de la captura operada por las ciencias -en particular la psicología-, y por la lógica de la generalización -a punto de partida del derecho romano y su máquina generalizante, extendida a casi todos los ámbitos de la vida social y política-.

    El modo hegemónico nos impone pensar lo particular en aquellos aspectos que permitan llevarlo a lo general. La generalización aparece como la única justi.cación posible para atender lo no general. Lo general es lo que luego permite hablar en nombre del bien común, aún atentando contra toda diferencia particular, y es lo que habilita la lógica de la representación.

    ¿Cómo pensar entonces lo singular, no en términos de lo pequeño, sino como aquello que se plantea como diferencia intensiva en un pulular de lo múltiple?

    Hay algunos recorridos que se empeñan en encontrar aquellas huellas en la historia de la humanidad, que den cuenta de la existencia de otros modos relacionales en el pasado. Estos estudios, si bien en algún sentido intentan “abolir” la idea de un modo único de relación entre los seres humanos (el hombre es el lobo del hombre), suelen utilizar la lógica hegemónica que consiste en recurrir a aquellos fragmentos que hacen a la a.rmación de la premisa de la que parten, en lugar de abrir interrogantes, buscar pistas que den lugar al pensamiento. Hay una necesidad que se nos impone: la de recurrir a la evidencia empírica como elemento legitimante, propia de un pensamiento producido en relación de subordinación con una autoridad que lo habilite.

    En ese sentido, quizá sería necesario transparentar cuáles son las concepciones, aquellas premisas de las que se parte, que subyacen a aquello que nos inquieta y nos empuja a pensar. Asociado a esto también sería interesante animarse a desarrollar un pensamiento autónomo, capaz de sostenerse en relación dialógica proponiéndose tantear hasta donde nos es posible pensar distinto, en lugar de a.rmar lo ya sabido, y desa.ar los mecanismos establecidos, habilitados y habilitantes para exponerse.

    Partir de la base de que la posibilidad de otros modos relacionales late en algunos entramados vinculares, en la humanidad, es una premisa que subyace a este texto.

    Si nos animamos a sentirnos convocados por la producción, más que por aquel que produce, entendiendo que en la “despersonalización” de la creación está la intensidad singular, el intento en el que se inscriben estas líneas va en el sentido de la gratuidad, como intento de diluir la forma (entendida como identidades duras), y a través de lo producido dar lugar a lo que toda creación tiene de relacional y despliegue singular.

    Género y sexo: condenados modos de existencia

    El género y el sexo son categorías que nos muestran el mundo. Somos capaces de ver aquello que aprendimos a ver. Capturan nuestra mirada en un anclaje “real”, el del cuerpo.

    El invento de la opresión de los hombres sobre las mujeres implica el invento de este par dicotómico hombre/mujer que permite ver la diferencia sobre la que se monta la opresión. Colombo plantea que la mirada dualista del mundo tiene un anclaje biológico que funciona

    como operador semántico: “detrás de esos pares de opuestos se encuentra la intuición esencial y arcaica que opone lo idéntico a lo diferente, y cuyo anclaje biológico son el sexo [como diferencia de sexos] y la muerte [como diferencia de generaciones]“.1

    Estas categorías que invisibilizan y naturalizan cosas, sirven como punto de partida para constatar situaciones que producen sufrimiento. Pero tal como están, no sirven para cambiarla.

    Entonces, si género y sexo son una determinación formal (biológica, cultural, social), el estatus de “modo de existencia” que adquieren en nuestra grilla de pensamiento funciona obturando la visibilidad de su realidad de categorías arbitrariamente construidas. En este sentido, “nos condenan a un modo” (imperio del pensamiento único).

    Sin embargo, pensado en términos de devenir, estos términos no estarían planteando una determinación formal, sino modos existenciales, nunca únicos ni monolíticos. Es aquella noción de modo de existencia, la de las identidades endurecidas, la que estaría condenada a desaparecer en un movimiento transformador.

    De legitimaciones y otras legalidades

    En realidad masculino y femenino son campos de homogenización. Convierten los sexos y la sexualidad en una “invariable” y de.nen, normativizan, cuáles son las diferencias y cómo se distribuyen, aboliendo la diversidad más compleja, lo múltiple, montando la desigualdad sobre unas características determinadas que con.guran y administran las relaciones admitidas.

    Una amiga una vez me contó que la maestra del jardín le llamó la atención porque su hijo tenía una capa fucsia. Y como ella estaba separada del padre, estaba mejor si madre e hijo mantenían claras las identidades. Lo que mi amiga no se animó a decir es que esa capa se la había regalado el padre, que es brasilero.

    No me dirijo hacia la indiferenciación, por el contrario, a.rmo la diferenciación inagotable en este par dicotómico. Somos cuerpos, no hay Mujer ni Hombre, sino que nos vamos con.gurando en relación, en un proceso de singularización, donde la diferencia no es producto de una determinación biológica genérica, sino que en esa marca, aparece la condición de posibilidad de nuestro devenir.

    La rabia más profunda, el anhelo más grande, el ímpetu creador

    Entiendo que cuando se vive en situación de opresión, luego de “tomar conciencia” de ello, e incluso a veces, de atravesar el resentimiento, se necesita un rescate: todo el trabajo en torno a la autoestima y la a.rmación entra en este proceso (y en ese sentido entiendo la famosa frase: “nosotras las mujeres”). Pero la transformación implica movimiento y creación.

    A.rmar que tenemos buenas cosas, es jugar al juego de las carencias (todos carecemos, pero su carencia -la de ellos- es peor que la nuestra), y de algún modo es quedarse con la

    1 COLOMBO, Eduardo. El espacio político de la anarquía. Editorial Nordan, Montevideo. 2000. Pág. 15. Esta a.rmación de Colombo nos permite pensar al menos tres cosas: en el anclaje empírico como justi.cación de una producción “imaginaria”, en la necesidad de considerar lo empírico en tanto “hechos” (el sexo y la muerte en este caso: hechos biológicos y materiales y por tanto objetivos e independientes de toda ideología). Y la constitución de ambos mecanismos en un dispositivo que oculta la creación humana subyacente (lo que Colombo llama “operador

    semántico”) y que sostiene la existencia de una interpretación del mundo como mirada objetiva, válida y generalizable.

    mujer degradada, producto de la grilla masculino/femenino. Eso implica a.rmar el lugar que se nos ha asignado desde esas categorías que nos condenan. Y con ese mismo movimiento, a su vez, condenamos a nuestra “contraparte” a existir en el mismo lugar -o sea, nos volvemos desde ese lugar, sostenedoras de lo que está, reproduciendo lo dado-. (Además de colectivizar lo que no es inherente a nadie por tener pito o concha, aunque el “formateo” es muy fuerte. Y junto a esto, por allí se cuela también el juego de la representación).

    Creo que de lo que se trataría es de a.rmar las buenas cosas en tanto quienes que deseamos transformaciones o movimiento. Porque cambiar la opresión de géneros probablemente tenga que ver con hacer estallar de algún modo, o al menos darle otra impronta, a esas categorías que dividen aguas, como si a priori las mujeres fueran más buenas que los hombres y los hombres, por serlo, ya estuvieran condenados. (Es similar a esa fantasía de la integración imaginaria del proletariado: la integración imaginaria de las mujeres en un colectivo radical).

    Los juegos de dominación atraviesan salvajemente nuestros modos relacionales, y puedo llamar a eso patriarcado. Pero no puedo confundir el modelo explicativo con las personas singulares (ni convertir los quienes singulares compulsivamente en colectivos portadores de unas características), que son producidas en esta grilla de inteligibilidad, más o menos coercitivamente.

    Figuras impensables

    Es difícil de pensar, porque hasta para ir al baño en un bar, está el mundo organizado así. (Casi tan difícil es pensar sin sexo como pensar sin el par dicotómico yo-otro). Porque el juego de asignación y asunción de lo esperable para cada sexo está naturalizado y encarnado sin mayores pretensiones.

    Pero por qué estos quienes singulares que somos nos resignamos a ir y venir dentro de la normativa que establece un segmento de lo posible entre lo macho y lo hembra, si las diferenciaciones son casi in.nitas en cada ser? Cómo es que lo llegamos a aceptar como determinadores de.nitivos de quiénes somos?

    Qué pasa o qué ha pasado con la sexualidad? (pensada como dispositivo, como lo propone Foucault). Por qué tienen tanta preeminencia en las categorías que de.nen el ser que somos? Qué es lo que en realidad quedó capturado en unas prácticas discursivas, sus tecnologías normativas y la subjetividad desde allí producida? Es la sexualidad, o ésta es algo a través de la cual se ha regulado el encuentro (o más bien el desencuentro), para domeñar un modo relacional distinto?

    Si las modalidades expresivas de los quienes que somos están moduladas por una diversidad casi in.nita de juegos relacionales que no se agotan en los sexos, ¿cómo echar luz, encontrar aquellas palabras llaves, los campos conectivos que nos permitan pensar más allá de esto que se nos aparece como evidente?. No hay aquí también un proceso de alienación? Cómo lograr que el espacio y la forma tomen otro carácter, otra movilidad (que implica un corrimiento de la concepción del ser en tanto sustancia siempre igual a sí mismo)? No se trata de negar los cuerpos, pero de qué cuerpos hablaríamos entonces? Cómo revertir el despojo de nuestros cuerpos, convertidos en soportes secos de mandatos e investiduras super.uas?

    Es posible pensar la sexualidad como una cuestión ética y estética, al desamparo de toda determinación formal, de toda certidumbre? Pensar una dimensión política de los seres humanos consistente con una vida relacional? Salir del sistema de juicio y asomarnos al valor desde la afectividad?

    ¿Cómo pensar en términos de devenir el deseo, la ética y la política, cómo imaginar un escenario deseable -¿nuevos territorios existenciales?- sin esas categorías que ya de.nen parte de una escena?

    A.rmación y resistencia. Trazos para un tránsito

    Pero entonces, de qué feminismo estaríamos hablando? Nuestra grilla hegemónica ha sido construida en base a unas categorías que justi.can la distribución de las diferencias y la institución de un modo relacional con.gurado en la articulación diferencia/dominación. Esta con.guración la llamo patriarcado. Entiendo como movimientos feministas a aquellos que han puesto y ponen en cuestión este modo relacional sin quedarse detenidas en la distribución de las diferencias (y entiendo que con esta distinción, queda afuera un sector importante de lo que comúnmente se llama feminismo).

    Muchos de los movimientos feministas han quedado capturados en esas mismas categorías que sostienen el estado de cosas. El intento aquí es poner en cuestión el modo relacional patriarcal (y en este sentido, en tanto tendencia, como transición, también feminismo) produciendo un desplazamiento respecto de esas categorías que constituyen el sistema de pensamiento y vivencial que nos embarga. Es a su vez algo que como feminismo estaría condenado a desaparecer en tanto realización, pues allí estaríamos en un campo abierto que irá encontrando sus propios nombres y modos.

    Caos y germen

    A punto de partida del tema sexo y géneros, es inevitable arribar a un nudo común a cualquier pensamiento en movimiento, que es la inquietud sobre cómo pensar la cuestión de la transformación. Cómo producir diagramas que muevan las arquitecturas relacionales cristalizadas, para que el pulular de lo múltiple crezca y tome envergadura? Cuáles son los pasajes que cada quien podría recorrer para irrumpir en el modo hegemónico de existencia que nos condena, a cada quien, en su “soledad”, a hacer, sentir y percibir siempre lo mismo? En tanto procesos que necesitan de comunidad, (Como solía decir el Toty Flores: “el movimiento tiene que ser de muchos para que sea posible”) es inevitable interrogarnos sobre cómo producir resonancia en otros. Desde un movimiento que intenta el ejercicio de un pensamiento autónomo, qué pistas propiciarían ese movimiento? Cómo intensi.car lo germinal aceptando el caos y la provisoriedad de todo punto de arribo?

    Ariana Mira- LD

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